La mistica de la mediación 

2020-01-27

    Es cuando ocurre una conexión interpersonal en el proceso que permite la percepción de los significados detrás de las palabras y la interpretación de lo que no se habla. 

   

                 Por: Jesús Salvador Guirado López


      La mediación es un proceso cuya naturaleza estriba en la interacción personal y directa entre los involucrados en un conflicto ante un tercero imparcial. Este profesional que interviene conocido como mediador, aplica la técnica para lograr su principal función: facilitar la comunicación. Para ello desarrolla una metodología en sesiones privadas y conjuntas con los mediados a efecto de tener encuentros personales con ellos para a través del lenguaje digital (verbal) escuchar sus historias y el lenguaje analógico (no verbal), observar sus gestos, tono de voz, silencios, pausas repeticiones, expresiones, etc a fin de comprender el fondo del conflicto.

      La técnica utilizada es mediante preguntas específicas que nacen de la selecta información que obtiene el mediador de sus entrevistas con los mediados observándolos en lo individual y en reuniones conjuntas. Algunos autores hablan de la necesidad de construir una conexión con el mediado para obtener información valiosa que sería imposible de otra manera.

     El proceso cognitivo en las ciencias humanas es obtenido directamente de las personas en una apreciación presencial de sus manifestaciones. La  interacción entre los mediados puede transformarse con la sola presencia y el vibrar del otro mediado. Es la mística de la mediación donde ocurre una conexión interpersonal que permite al mediador percibir detrás de las palabras. Este efecto es ampliamente conocido por los mediadores profesionales. Por tanto, es una requisito sine cuan non el encuentro subjetivo.   

       El lenguaje verbal es insuficiente para trasmitir el significado del decir. Es entonces cuando el significado metalingüístico se convierte en  el más auténtico mensajero. En más de una ocasión el mediador atestigua este proceso intersubjetivo. La credibilidad y la confianza, presupuestos indispensables en el encuentro, derivan de “como lo dijo” antes del “que dijo”. El proceso de mediación sin la presencia subjetiva es palabra vacía que no trasmite ni transforma. 

      El modelo irrumpe el paradigma occidental de la “objetividad”. El hábito de validar el significado lineal de las palabras con un significado único. Reconoce los axiomas de la teoría de la comunicación humana en la circularidad del mensaje. De ahí la clásica frase “no tengo palabras para explicarte”. Nunca alcanzan a definir un sentimiento o una emoción. De ahí el alto nivel de interpretación que permite este sistema en un encuentro interpersonal.

      En el nuevo paradigma científico -como dice el autor  Francisco Diez-  se comienza a vislumbrar que el fenómeno comunicacional no es un proceso lineal (no hay causa para un solo efecto), sino circular. La reacción del receptor es mensaje para el emisor ahora convertido en receptor. Hay una diferencia entre trasmitir información y comunicarse. Por ello, se dice que existen otros canales o niveles para comunicarse que no siempre son conscientes. Gran parte del significado está contenido en estos otros niveles. Entonces es más importante la manera “como decimos” algo que “lo que decimos”. 

       En ese sentido, los seres humanos somos interpretantes, donde en un primer momento interpretamos activamente nuestra experiencia a medida que vamos contando nuestra vida. Los significados derivados de este proceso de interpretación no son neutrales ni completos en cuanto nuestros efectos en nuestra vida y tampoco las historias que nos cuentan los mediados a través de la palabra en una sesión de mediación. El mediador debe saber descubrir los mensajes resguardados detrás de las historias expresadas en lenguaje digital o verbal por parte de las personas en conflicto. 

      En consecuencia, en la era de la tecnología, desde la teoría de la comunicación es imposible que se logre una circularidad de la comunicación a través de un medio electrónico, (computadoras, celulares, etc), porque es imposible que el emisor identifique la reacción analógica o corporal del receptor al no tenerlo presente quedando cerrado el canal de respuesta más legítimo que existe. Pero también queda  imposibilitada una autentica conexión interpersonal impidiendo al mediador lograr una adecuada interpretación de los significantes o palabras de los intervinientes.

      El lenguaje textual o escrito (whatsapp, correo electrónico, messenger, etc)   es “otro lenguaje” ausente de los otros mensajes que el sujeto puede enviar en forma no verbal. Es el lenguaje (analógico), una mirada, un tono de voz, un gesto, una seña o una piel ruborizada, es ese “algo” que no se puede definir con palabras pero que es más poderoso y preciso y se recibe en las entrañas del sujeto sin la menor ambigüedad. 

       El encuentro intersubjetivo es elemental en un proceso de mediación del cual no se puede prescindir. De ocurrir, no estaremos nunca en un auténtico contexto para dicha metodología  La era de la tecnología está arrasando en todos los espacios e la realidad, incluso de las relaciones sociales. Sin embargo, en caso de traspasar los límites en el complejo proceso de la comunicación humana  el precio será la incomprensión y el malentendido que acrecentara el conflicto social en todas las dimensiones posibles.