Psicosis en la Pandemia

2020-03-23

Una cultura solo sobrevivirá ante una pandemia, desarrollando auténticos procesos afectivos con los otros que pertenecen a la misma sociedad, mediante una entrega total y humana a las necesidades que permiten la  gloriosa subsistencia de todos.


        La psicosis social es una angustia colectiva en torno a un suceso fatal que afecta a una sociedad o amenaza con hacerlo generando pánico, temor y crisis nerviosas. Las guerras, ataques terroristas, desastres naturales, pandemias son algunos de estos acontecimientos que puede llegar a trastornar la vida social.


      La vida cotidiana de una comunidad tiene una estructura establecida bajo la creencia que las cosas siempre serán inamovibles sin imprevistos que puedan trastocar cosas importantes como el trabajo, la salud, la familia o la vida. Existe el mecanismo de defensa de la negación que impide nuestro encuentro con lo que el psicoanálisis define como “lo real”. Lo que existiendo como inevitable negamos reconocerlo rotundamente: la posibilidad de dejar de existir. La angustia de vivir es por la vulnerabilidad de poder morir a cada instante. 


      Durante un proceso de psicosis social existe una angustia de impotencia. De ahí que en caso de algunas crisis sociales los individuos saltan a las tiendas o supermercados para irracionalmente dotarse de una serie de implementos en cantidades excesivas para sentir que recuperan  el control de la situación. Es común en etapas previas a huracanes o pandemias que el sujeto adquiere altas cantidades de productos innecesarios. 


        El síndrome FOMO (fear of mising out, por sus siglas en ingles) “temor a perderse algo”, genera que cuando un sujeto realiza una compra desmedida de un producto en un tiempo de angustia colectiva por algún acontecimiento como los antes mencionados, genera por identificación masificada que otros piensen que por alguna razón está comprando el producto y repiten irracionalmente la conducta sin sentido una y otra vez (por temor a perderse algo), gratificando su necesidad ante la perdida del control de sus vidas. Es un verdadero estado de ansiedad colectiva. 


     La adquisición desmesurada de mercancías satisface simbólicamente al individuo ante una situación que desconoce la manera de resolver e ignora de que modo terminará. No es el producto en sí lo que necesita el sujeto, como puede tratarse de papel de baño, sino que acumular una gran cantidad de rollos representa la suplencia simbólica del control extraviado. Pudiera tratarse de cualquier otro producto. 

     La psicosis social en una primera etapa, inicia con un proceso de negación, donde el sujeto sonríe, bromea, se burla, se muestra indiferente a la situación, utiliza mecanismos inverosímiles para justificar los acontecimientos angustiantes, estructurando una falsa lógica de los hechos. Una vez que las cosas llegan a un estado mas grave, tiende a crear conciencia en una nueva perspectiva para aterrizar sobre lo único trascendente: la vida de las personas.  Únicamente en esa temporalidad de crisis el individuo olvida lo superfluo.  


       La psicosis social crece en un proceso de cambio que amenaza a una estructura. Existe angustia por la incertidumbre de no saber la consecuencias que generará. Es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de la realidad organizada pero inestable. Los cambios críticos, previsibles o no, tienen un grado de duda en cuanto a puedan ser reversibles o profundos.  Puede haber un cambio traumático en la vida o salud de una persona o una situación social inestable peligrosa en lo político, económico, militar. 

         Igualmente, puede tratarse de un hecho medio ambiental a gran escala, especialmente los que implican un cambio abrupto con efectos traumáticos en el grupo social. Incluso a posteriori los sujetos requieren atención especializada como en los efectos en la salud en la pos guerra. 

      La psicosis social como efecto de una pandemia tiene un efecto natural de negación. Los individuos en una primera etapa son indiferentes a los avisos de alarma, continuando con la rutina cotidiana negando una realidad que amenaza su salud. A medida que desarrolla la plaga cobrando vidas de allegados, el sujeto tiene un acercamiento con lo real o la muerte iniciando una segunda etapa ingresando en una estado de búsqueda de la supervivencia, cuyo primer signo es recolectar desesperadamente víveres y productos de higiene como una primer rasgo de desesperación. Es una fase narcisista de la colectividad que un instante no tiene la capacidad de pensar en los otros. 


        En una tercera fase crítica, que no ocurre en todos los casos, puede haber un enorme salto de inestabilidad social, que propicia la aparición de los instintos mas destructivos del sujeto en la masa, caos, saqueos, asaltos, entre otras manifestaciones que pueden producir una extinción masiva. Una cuarta etapa, si es permitida por las condiciones prevalecientes, lleva al decrecimiento del sujeto narcisista llevándolo a procesos solidarios de cooperación, como única alternativa para el manejo de crisis sociales de tal magnitud. Una cultura solo sobrevivirá ante una pandemia, desarrollando auténticos procesos afectivos con los otros que pertenecen a la misma sociedad, mediante una entrega total y humana a las necesidades que permiten la  gloriosa subsistencia de todos.