Educación para no saber

2020-05-25

 “El hombre racional se adapta al mundo, mientras el irracional espera que el mundo se adapte a él. En consecuencia, el progreso se da través de los irracionales”.                     
                                                            George Bernard Shaw  
 
 
 Por: Jesús Salvador Guirado López.
 
 
        Un modelo pedagógico establece los lineamientos en un proceso educativo, definiendo propósitos y objetivos, que debe enseñarse, secuencia de contenidos, qué tipo de procedimientos utilizar, es decir, todo aquello que se requiera para moldear cualidades y virtudes de los alumnos.
       Existen en el sistema educativo algunas propuestas de modelos: tradicional, conductista, experiencial, congnocitivista, constructivista y el crítico-social. Todos estos, pretenden reglamentar el proceso educativo. Y como cualquier modelo metodológico, sirven durante una época determinada de ciencia normal para definir problemas y soluciones especificas en un campo concreto de la investigación educativa, la cual siempre podrá renovarse.
      En la actualidad, el modelo pedagógico tradicional que ha estado desde la revolución industrial hasta nuestros días, está basado en la idea que los alumnos deben ser receptores pasivos de la información en un proceso de enseñanza-aprendizaje, donde la obligación es que el alumno en aula aprenda de “memoria” la información que se revisa mediante aplicación de “exámenes” refiriéndose a la realidad como algo estático y detenido, donde el grupo de alumnos  deberá guardar “la disciplina” considerado esto por el filosofo Michel Foucault como una forma de control del Estado. A ese respecto, el pedagogo Jaime Canfux señala: “El contenido de la enseñanza consiste en un conjunto de conocimientos y valores sociales acumulados por las generaciones adultas que se trasmiten a los alumnos como verdades acabadas, generalmente disociados de la experiencia los alumnos y realidades sociales”.
      En contraste,  el modelo pedagógico crítico-social de Paulo Freire, busca que los alumnos desarrollen su personalidad y sus capacidades cognitivas en torno a las necesidades sociales para una colectividad en consideración del hacer científico, donde el maestro es un facilitador de experiencias vitales, contribuyendo al desarrollo de sus capacidades de pensar y reflexionar. Para el destacado pedagogo, la educación debe garantizar la colectividad y desarrollo científico tecnológico al servicio de las nuevas generaciones. Para ello, la evaluación no es memorizar la información para vaciarla en un examen, sino que estas evaluaciones pueden ser individuales o colectivas, dando preferencia a la autoevaluación y coevaluacion, efectuadas de manera solidaria.
      En la antigua Grecia, en los bosques de Academo, el filosofo Platón, desarrollo la dialéctica, como un modelo pedagógico, que al igual que el crítico-social de Freire, privilegiaba un proceso dialógico de debate entre sus alumnos, en el cual, la contradicción de argumentos entre los mismos generaban nuevas ideas. Mismo método de conocimiento que seria retomado por el filosofo Friedrich Hegel doce siglos después.
   En el proceso dialéctico el maestro no impone verdades absolutas, solo dirige la conversación reconociendo como valiosas las aportaciones de todos los alumnos, logrando alcanzar de forma solidaria una certera aproximación a la verdad. En el caso del modelo de enseñanza-aprendizaje, aplicado en la aulas durante los últimos trescientos años, que sustenta al presente sistema educativo en el mundo, es individualista y pasivo. Y a pesar de tratarse del modelo imperante, es motivo de crítica porque se desarrolla bajo el esquema aristotélico, a través del cual los “conceptos” que definen las cosas, son reconocidos como verdades absolutas en diversas áreas del conocimiento, impidiendo transitar en la relación maestro-alumno a una etapa de espacio crítico, que permita mediante el debate llegar a la esencia del saber. Ello, aunado a la postura indiferente del educando, fiel y leal receptor de la ideas creadas por el sistema de poder para ser repetidas por las generaciones venideras.
    Ahora bien, ante la actual crisis sanitaria, la sana distancia, principal medida de protección contra el virus que acecha, debilita aun más en cierta forma al modelo pedagógico tradicional en todos los sistemas educativos del mundo, instrumentando una nueva modalidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje dirigido a las masas: la videoconferencia. De esta manera, se tiene que ahora es a través de la pantalla de un ordenador, que harán contacto maestro-alumno. Es así que, en un cambio abrupto e intempestivo, de un día para otro, el alumno transitó de tomar clases presenciales durante toda una vida con maestro al frente y en una cálida relación grupal, para estar ahora, ante la frialdad de un dispositivo electrónico, en un ambiente aislado, sofocado por una imagen incierta y un sonido plano, que ante la monotonía de tener que dirigirse a un aparato inerte por largo tiempo, es continuamente invitado a cerrar la imagen de pantalla e interaccionar con los seres vivos que deambulan a su alrededor, aunque solo sea para escuchar su voz.     
    Por tanto, en un enlace tecnológico ideal, que de inicio implicará un proceso de adaptación al sistema de videoconferencia, será perfectamente funcional y avanzado, solo si se dan las siguientes condiciones: que cada mexicano en el país cuente con un dispositivo electrónico en sus manos, que se reciba una capacitación suficiente para el manejo de plataformas de internet, que exista la posibilidad económica para el pago de servicios de energía eléctrica e redes sociales, que se tenga una responsabilidad para estar puntualmente en conexión en cada clase y que se asuma la voluntad ética para permanecer visible en pantalla y fielmente atento al audio el tiempo que dure la sesión, solo entonces, será posible reconocer que una nueva sociedad alcanzó el progreso a partir del dominio de la tecnología. En ese sentido, es definitivo que un nuevo modelo pedagógico se encuentra en gestación con otras reglas que crean una nueva relación maestro-alumno para un mundo diferente.