El Renacimiento del Derecho Natural  

2020-05-26


        Por primera vez en muchos años, los  gobiernos de los Estados siempre fieles al dominante derecho positivo, hoy ante la pandemia, están enfocados en las necesidades de derecho natural en sus comunidades y en la sociedad global.
 
 
    Las leyes de derecho natural son aquellas iguales e inmutables para todos los pueblos que buscan el bien universal del Estado. Son leyes no escritas que no otorgan preferencia al bienestar del Estado sobre el de sus ciudadanos, sino al bien común de estos sobre el bienestar individual. Es la concepción del derecho más  próxima a la justicia.
      La vida, la libertad, la salud, la familia, el trabajo, la educación, la igualdad, el respeto, son bienes vitales de derecho natural para todos los seres humanos de cualquier lugar, raza o condición social. También son conocidos como los principios generales del derecho, y constituyen la base epistemológica de la disciplina jurídica que siempre debieran respetar los cuerpos normativos de las naciones.
      El derecho natural o filosofa del derecho, “No son leyes de hoy… no son leyes de ayer. Son leyes eternas que nadie sabe cuando comenzaron a vivir”. escribió Sófocles en su “la Antígona”. para los defensores del derecho natural, como Sócrates, Platón, San Agustín, Santo Tomas de Aquino, Nicolás de Cusa, Leibniz, entre otros, un código de normas jurídicas solo puede crearse moralmente únicamente por medio de la razón. Tal idea debatida por primera vez por la Escuela histórica del Derecho de Savigny, que atribuía el origen de derecho a las costumbres y tradiciones de los pueblos. Estos fueron los primeros argumentos que cuestionarían al derecho natural para dar origen a la gran corriente histórica que lo confronta hasta la fecha conocida como el positivismo jurídico o derecho positivo
        El derecho positivo es el conjunto de normas jurídicas creadas por la voluntad del hombre basadas en intereses, partidos o grupos en un tiempo y lugar determinado. Representa la justicia de la legalidad. Desde esta corriente la justicia es la ley y presupone que los cuerpos normativos son elaborados por “hombres justos” en beneficio de los pueblos. El filosofo austriaco Hans Kelsen, uno de sus grandes precursores, señaló que el derecho positivo adquiere su valor a través de un procedimiento previamente establecido,(promulgación por un Congreso) mediante requisitos legales y formales para la creación de sus normas jurídicas que requieren de la coacción para que se cumplan.
      El “deber ser” del derecho natural es siempre justo. El del derecho positivo puede ser justo o injusto. Sin embargo, el surgimiento del derecho positivo, como un conjunto de normas coactivas, llevó a la consolidación  del Estado moderno. A partir de ahí la justicia equivale a la ley. Al respecto Kelsen sostiene que un hombre es justo cuando su conducta concuerda con lo dispuesto por un orden jurídico. Es decir, el cumplimiento de la norma jurídica significa alcanzar la justicia aun cuando esta emane de un régimen dictatorial como la Alemania de Hitler. Es el extremo que aprueba la teoría del derecho positivo.    
    Desde tal resguardo, el positivismo jurídico permite que los poderosos grupos económicos integren una oligarquía que controle las legislaciones de todos los países, para imponer políticas económicas rapaces destruyendo instituciones de salud, creando convenientes ideologías educativas y políticas de contracultura para desarticular a las nuevas generaciones a fin de que estas no desarrollen una mentalidad critica y progresiva.   
       De esa manera, desde el derecho positivo una ley es justa por su validez legal independientemente que atienda o no los principios de derecho natural. Siglos antes, el filosofo griego Platón, escribió: “ Es nuestro deber confiar la dirección de nuestra vida pública y privada a la parte inmortal de nuestro ser, y, dando el nombre de leyes a los preceptos emanados de la razón, tomar a estos por guías en cuanto afecta a la administración de las familias y los Estados”.   
        Actualmente en nuestros días, existe un delicado dilema que enfrenta el Estado como responsable de la salud pública, para lograr un equilibrio entre establecer las medidas urgentes de protección de salud en los ciudadanos y  la reanudación de la actividad económica que permita la subsistencia de las familias. Es una importante disyuntiva entre proteger el derecho al trabajo y el derecho a la salud.  De ello dependen otros derechos como son: a la vida, familia, educación, libertad, entre otros.
       Por primera vez en mucho tiempo, los  gobiernos de los Estados, por causa de la pandemia, se encuentran  enfocados en la protección de las necesidades de derecho natural de sus comunidades y de la sociedad global, donde solidariamente mantienen una dinámica de cooperación científica y tecnológica, pero además con el apoyo de alimentos e implementos para la protección sanitaria. Somos testigos de algo inédito: las leyes del derecho positivo ceden esta ocasión ante las necesidades del derecho natural, defensor de la vida. Aparece la esperanza de que la ciencia de derecho se purifique con un nuevo espíritu en la creación de la ley sustentada en los derechos fundamentales de las personas.