IDEOLOGIA DE GENERO, ¿NUEVO ANTICONCEPTIVO?

2019-08-05

  Una ideología es una forma de pensamiento acerca de algo en la realidad. Sin embargo, aunque es una perspectiva racionalmente construida desde una lógica aparentemente sólida basada en principios, no deja de tratarse de una impresión mental del sujeto.

     La ideología puede utilizarse para la manipulación a través del uso del poder. En la historia de las ideas, se han llegado a construir núcleos sociales como la familia, las reglas de comportamiento, e incluso estructuras complejas como la iglesia  o el  Estado.

        El instrumento utilizado para integrar una ideología en la sociedad es la educación. A través de esta, se modifican las formas de pensamiento para encaminar a las personas desde sus primeras impresiones a nuevas perspectivas de la realidad. Ello propicia que se reconozca o legitime algo como correcto o incorrecto, bueno o malo, como objetivo o subjetivo, etc. De hecho, la convivencia cotidiana de los seres humanos está sustentada en ideologías que se tienen sobre las cosas que han sido aprendidas.  

    El origen de la ideología parte de una construcción ordenada de un saber que se tiene como verdadero, y se trasmite de forma organizada  en las diferentes escalas del aprendizaje. 

        La ideología de género es un constructo social. Deviene de los roles que tienen en la comunidad el hombre y la mujer atendiendo a su sexo. La sociedad determina estos roles reconocidos como de naturaleza básicamente cultural. Así, desde la antigüedad los tipos de relaciones familiares se han  transformado en el tiempo, de acuerdo a las conveniencias de las formas  de poder. 

    Una de estas perspectivas es la que refiere a la naturaleza de cada sexo atendiendo a la función reproductiva de la familia, donde la institución queda conformada por un hombre y una mujer. Desde esta estructura la función de esta entidad es la procreación de hijos y la subsistencia de la humanidad.

   En este tiempo, la representación exclusivamente integrada por un hombre y una mujer con los roles antes definidos, ha sido trastocada ante la creación de nuevos géneros que pretenden ser reconocidos como tales. Algunos pensadores e incluso hombres de Estado, perciben que la pretensión de oficializar estos, emerge de grupos de poder de orden mundial que intentan instaurar una política de reducción poblacional. De hecho, desde la Organización de las Naciones Unidas la primer Presidenta del Fondo de Población ha declarado: “Ya no se trata de controlar la población del mundo dentro de los roles de género tradicionales, sino que ahora se trata de cambiar los roles de género tradicionales para controlar la población del mundo”.

Esta política quedo oficializada en la Cumbre sobre Población celebrada en el Cairo en 1994 y de manera más radical en la Cumbre sobre la Mujer celebrada en Beijing en 1995. A partir de estas convenciones internacionales, señalan algunos expertos, se pretende sean las propias mujeres quienes en forma voluntaria rechacen el matrimonio y los hijos. 

De esa manera, los recientes cambios en los roles de género, en un primer momento crean un nuevo rol en la mujer con una actitud hostil ante el matrimonio; pero también, posibilitan la creación de nuevas formas de familias entre hombre-hombre o mujer-mujer, cuyos esquemas impiden la procreación de hijos.

     Las políticas de reducción de población no son algo del momento. A principios del siglo XVIII, el economista británico Thomas Robert Malthus, propuso una teoría demográfica en la cual señalaba que el crecimiento de la población impide el desarrollo económico de una sociedad. Expuso desde esa teoría, un fenómeno conocido como la catástrofe Malthusiana, explicando que los recursos alimentarios serian claramente insostenibles para mantener a la población mundial y que resultaban necesarias las  guerras y epidemias para reducir la población. 

       En la situación actual, la ideología de género reconoce un derecho del sujeto de crear nuevas formas de familia, hombre-hombre, mujer-mujer. Lo cual se ha considerado como un sistema ideológico estratégico para reducir la población, desde la base que si bien es cierto el sexo está determinado por la naturaleza, el género es una construcción social aprehendida. En consecuencia, existe la posibilidad que se construyan nuevos géneros, incluso entre hombre-hombre o mujer-mujer (como un derecho de todos), desde los cuales es imposible la procreación de hijos de origen biológico. En nuestros días, estas nuevas figuras del género han crecido e integrado en la normatividad jurídica con la anterior justificación ideológica. 

    Igualmente, existe en la ideología de género otra tendencia que impacta y modifica el rol de la mujer, a través de un empoderamiento llevado a extremo por parte de algunos movimientos feministas que impulsan y promueven un conflicto endémico entre mujeres y hombres. Es una realidad  en un primer enfoque, la denuncia de múltiples y graves agresiones a muchas mujeres día con día, maltratando y abusando de ellas, sobre lo que el Estado ha tomado estrictas medidas aplicando el rigor de la ley, y salvando a muchas de ellas afortunadamente. Pero también está un segundo enfoque que posiciona a quien tenga sexo  masculino como un agresor natural sin excepciones, generalización injusta para muchos hombres, que apoyan y creen en las mujeres, las impulsan y ayudan a crecer todos los días. Sin embargo, quienes han tomado partido en el primer enfoque, mantienen una campaña permanente en demerito de los varones en general, impidiendo que la mujer acepte y abrace la construcción de relaciones de pareja estables, con el objetivo hacerse de un compañero de vida, crecer juntos  con amor y respeto, pudiendo procrear hijos y formar una familia.

En ese tenor, las nuevas generaciones de hombres y mujeres, ante este debate por los nuevos roles, más bien construyen primordialmente planes de vida individuales, en los cuales la construcción de una familia y la procreación de hijos no es la primera opción. La ideología de género funciona aquí entonces con un efecto anticonceptivo. Obviamente este no será notorio a corto plazo. Sin embargo, el impacto en la familia será importante, porque esta nueva ideología emerge de una construcción socio-cultural que arraiga en la profundidad del pensamiento estas ideas que se quedaran en la cultura y en la sociedad por muchos años.